Lo que me encanta de Barcelona
Si hay una zona que me encante para pasar las tarde-noches en Barcelona es Ciutat Vella. Un clásico. Me gusta esta zona por dos motivos: Es una gran zona comercial de Barcelona y porque está llena de gente, en su minoría interesante.
Últimamente estoy viendo que la gente de aquella zona es un poco diferente del resto de Barcelona. Siempre he pensado que los barceloneses son algo creídos y soso, sobre todo en las zonas residenciales de l’eixample. Pero como se nota que la mayor parte de la gente que encuentras un viernes a la tarde por esa zona va a pasárselo bien y a conocer gente.
Pasear por aquella zona que encierra gran parte del pasado de la ciudad, el Palau de la Generalitat y l’Ajuntament de Barcelona están justo en el barrio gótico, aumenta el encanto de cada paso siempre que uno se encuentre en buena compañía.
El principal inconveniente que encuentro a las horas que yo frecuento la zona es que me da un hambre tremendo. Pero eso tiene fácil solución. Además de la infinidad de restaurantes de comida rápida que hay en el distrito (de memoria ahora cuento unos 12) hay un lugar clásico en Barcelona. En Plaça de Sant Jaume, justo al lado de la Generalitat está uno de los restaurantes más encantadores de la ciudad.
Los bocadillos de Conesa son además de baratos (comer dos personas por unos 10€ en pleno centro de Barcelona me parece un precio muy bueno), sublimes y sanos. Tienen un estilo propio de hacer los bocadillos. El problema es que la gente abarrota ese lugar a las horas de comer y cenar, así que hay que ir concienciados para hacer algo de cola.
Descartando poder comer en el propio restaurante (cosa que no recomiendo) hay que buscar un sitio donde degustar esas perlitas calientes que llevamos en la bolsa. Nada está al azar en Barcelona, y menos de 100 metros bajando la misma calle del Conesa encontramos la Plaça del Rei. Una plaza cerradita, con unas escaleras muy grandes donde sentarse a comer el bocadillo, bajo las pocas estrellas que se ven en Barcelona, la Luna y entre los muros de la Barcelona medieval.
El encanto de la plaza invita a ir con alguien amable (en el sentido de alguien a quien se puede amar), pero si no contamos con esa clase de compañía la plaza siempre brinda su show para poder echarse unas risas con los amigos.
hace 5 meses
Mola.
No veas la suerte que tenéis algunos!